La película Ni uno Menos, es una película dirigida por Zhang Yimou, que recrea
las condiciones de la vida rural de la China de hoy, en específico lo referido
a la vida de un grupo de alumnos y su eventual profesora suplente, mostrándose
atra ves de el relato, grandes necesidades culturales y económicas; señalando
explícitamente las condiciones precarias en las que los estudiantes concurren a
clase y desarrollan su vida escolar; y de sobremanera, las falencias en
materias educativas que estos mismos presentan.
Todo comienza cuando Wei Minzhi,
una niña de tan sólo 13 años, acepta sustituir al maestro Gao en el pequeño
colegio rural, ya que este debe cuidar a su madre que se encuentra enferma. La
pequeña escuela, que cuenta con una escasa asistencia de estudiantes por
la arrolladora pobreza de sus
alrededores, recibe a Wei con su desolador escenario para que esta desarrolle su labor de suplencia
durante el mes de ausencia del profesor, motivo por el cual percibirá la suma
de 50 yuanes de parte del maestro Gao. La tarea de ella consiste en mantener el
orden en la sala de clases, y lo más importante, mantener el número de niños en
el colegió, evitando la deserción de cualquiera de ellos; puesto que hasta poco
antes de su llegada ya se habían retirado gran cantidad de estudiantes.
En un comienzo se hace notar la
gran falta de experiencia de Wei como educadora, ya que sus clases sólo
consisten en memorizar una canción y en la copia reiterada de lecturas; además durante
este transcurso también se hace notar la inexistencia de una relación
estudiante-profesor como se debiese dar, mostrándose falta de autoridad por
parte de la maestra en clases, llevándose a límites como el episodio donde se
rompen una gran cantidad de trozos de tiza que el maestro Gao había dejado para
abordar las clases y que eran entregados diariamente para este fin, es decir, material
vital para la enseñanza y de gran
escases en la escuela.
Debido al retiro de dos de sus
estudiantes, uno por ir a representar a la escuela en una competencia y el otro
por que huye a la ciudad en busca de trabajo; la maestra Wei, sin si quiera
imaginarlo, empieza a generar circunstancias de enseñanza gratificantes para
ella y sus propios alumnos, lo que conlleva una nueva relación entre ella y
estos: compartir conocimientos con los estudiantes a través de las operaciones
de matemática básica. Como ejemplo de lo
anterior, se muestra una escena donde todos los estudiantes y la maestra
deciden juntar dinero para unos pasajes
de autobús, necesarios para un objetivo mayor, poder viajar a la ciudad en
busca del revoltoso Zhang Huike, quien se había ido en busca de una vida mejor
al amparo del trabajo, renunciado al colegio; fue así como acceden a trabajar en el transporte de
ladrillos, sin que por ello no sufran algunos inconvenientes; aún así, el
dinero recaudado no les fue suficiente para efectuar el viaje deseado. A pesar
de lo anterior, la maestra logra con coraje e ímpetu soportar el cansancio y
caminando llega finalmente a la ciudad en busca de Zhang.
Una vez en la cuidad realiza
muchas acciones con no menos esfuerzos, y pese al cansancio que le aqueja, este
no es mella en su espiritu para lograr su objetivo: encontrar al estudiante. Tras
una afortunada intervención ella realiza en una canal de televisión y en un
programa de gran sintonía en la ciudad, se logra transmitir un mensaje lleno de
emotividad y sinceridad con el cual logra por fin encontrar a su perdido alumno
y llevárselo de vuelta a la escuela.
Ambos al regreso a la escuela son
acompañados por un programa de televisión para registrar lo que ahí sucedía. En
el colegio, todos recibieron a la profesora Wei como a una gran maestra dado el
gran compromiso y afecto que demostró por su estudiante; y en la sala de clases,
sus estudiantes demuestran su aprecio escribiendo en el pizarrón con tizas de
muchos colores, regaladas por quienes ahora veían esa dura realidad en que se
enmarca la historia, que ahora tenía un final feliz.

Muy buena película la cual nos da un gran ejemplo de la calidad de persona que se tiene que ser para poder enseñar a los niños. Y sobre todo tener el carácter, para actuar en cuestión a la deserción de niños.
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